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Preparación de la piel
Para conseguir este look lo
ideal es partir de una buena base, es decir, de una piel
sana y bien hidratada.
Acostúmbrate a beber mucha
agua, mantener la cara permanentemente limpia y cuidar la
piel del sol.
Base de maquillaje
Elige una base apropiada
para tu tipo de piel, procurando que sea lo más ligera
posible. Las bases de maquillaje muy cubrientes se notan
demasiado y no es ese el efecto que buscamos. Lo que
queremos es igualar el tono de piel sin que se note que
estamos usando maquillaje.
También puedes optar por
una crema hidratante con color.
Aplíca la base con una
esponja húmeda difuminando muy bien. Incluso puedes
aplicartela sólo en las zonas donde sea necesaria, y no en
toda la cara.
Corrector
Con el corrector, recuerda
siempre que menos es más. Aplícatelo sólo en las zonas en
las que sea estrictamente necesario, es decir, en granitos
o rojeces, o bajo los ojos para disimular las ojeras.
Colorete
Date un toque de color en
las mejillas con un colorete en crema. Elije un tono
rosado o melocotón. Si eres piel pálida evita los marrones
porque el efecto es mucho más recargado. Tiene que parecer
que ha sido el sol el que ha sonrosado tus mejillas.
Los ojos
En vez de ponerte varios
colores en los párpados, lo cual está muy bien para salir
por la noche, elige un sólo tono. Aplícate una capa fina
de sombra por todo el párpado, junto con eyeliner y
máscara de pestañas preferentemente en tonos marrones.
Los labios
Mejor que barra de labios y
perfilador, ponte un poco de brillo, que además dará más
volumen a tus labios. Eso sí, mantenlos siempre muy bien
hidratados.
Con un poco de práctica
dominarás el look natural, que al principio no es tan
fácil de conseguir como parece. En el mercado existen
multitud de productos y tendrás que probar un poco hasta
conseguir aquellos que van mejor a tu tono de piel. |