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Existen
distintos tipos de alopecias, siendo las más comunes la
difusa,
la
androgenética,
la
areata
y la
cicatricial.
La
alopecia areata
es una enfermedad de base autoinmune, de etiología
multifactorial, que se caracteriza por áreas alopécicas no
cicatriciales, asintomáticas y que afecta, aproximadamente, al
2% de los pacientes que acuden al dermatólogo.
La enfermedad puede aparecer a cualquier edad, aunque es más
frecuente entre los 20 y 50 años y afecta por igual a hombres
y a mujeres.
La
alopecia cicatrizal
es una forma de calvicie producida por la formación de una
cicatriz en las dermatosis como en el lupus eritematoso,
evolucionando usualmente a calvicie permanente.
Las
alopecias de tipo
hormonal
son aquellas en las que la testosterona se convierte en
dihidrotestosterona (DHT), causante de la caída del pelo, y
tienen solución si se tratan de forma adecuada, a tiempo y en
las primeras fases de la caída del cabello.
La
finasterida
es uno de los mejores tratamientos hormonales contra la
calvicie, ya que consigue que el vello capilar “se convierta
en pelo”.
La eficacia contrastada de este tratamiento oral se basa en la
acción inhibidora que ejerce en la 5-alfa-reductasa de tipo II,
una enzima intracelular que metaboliza la testosterona para
convertirla en un andrógeno más potente, la
dihidrotestosterona (DHT). Esto es, el verdadero causante de
la caída del pelo, responsable también del acné, los problemas
de la próstata, el crecimiento del vello en las orejas, la
barba, etc.
Técnicas quirúrgicas
Los cabellos
humanos no crecen uno por uno sino por grupos de cabellos. Si
utilizamos un microscopio, se puede observar que los cabellos
crecen por pequeños grupos de 1 a 4. Estos grupos se llaman
unidades foliculares.
Transplante
es sinónimo de: Microinjerto, Microtrasplante, Implante o
Injerto.
Trasplantación Folicular: Desplazamiento de unidades
foliculares de su lugar de origen hasta otro sitio.
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Injertos
de cuero cabelludo: es un técnica quirúrgica en la que se
extrae cabello de la zona donante (normalmente la occipital)
y se implanta en la zona receptora (por lo general la zona
superior). Se realiza bajo anestesia local.
En cada intervención se pueden llegar a implantar de 2.500 a
3.000 folículos. No existe posibilidad de rechazo ya que, al
ser un injerto de la propia persona, no hay elemento o
tejido extraño que se incorpore al organismo.
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Colgajos
de cuero cabelludo: Sus resultados son más rápidos que con
los injertos, con una mayor densidad de cabellos, aunque
técnicamente son más difíciles y tienen un pequeño riesgo de
fracaso parcial en su extremo.
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Reducciones
de tonsura: o
lifting
de cuero cabelludo. Consiste en quitar zona calva y estirar
los bordes de la corona. Está indicada para calvicies
intermedias. Su objetivo es eliminar las zonas desnudas. Los
resultados serán buenos cuando el cuero cabelludo sea
flexible y se despegue con facilidad. Tiene el inconveniente
de dejar cicatrices grandes.
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Procedimientos de
expansión:
está indicada para grandes calvicies. Necesita varias
operaciones y consiste en poner, debajo del cuero cabelludo
ganchos laterales conectados por una goma elástica que van
juntando progresivamente los bordes.
Esta técnica tiene como finalidad desplazar una banda de
cuero cabelludo de la zona temporal a la zona de calvicie o
receptora. Se practica bajo anestesia general y se utiliza
en casos extremos. La principal desventaja de la técnica es
el tiempo tan prolongado en el que el sujeto se encuentra
deformado durante el proceso. Por ello se reserva para
pacientes muy motivados.
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Técnica
de los
balones hinchables:
se asemeja a la técnica de los extensores con la diferencia
de que, en vez de poner una banda elástica debajo de la
piel, se pone un balón que se rellena progresivamente, cada
semana, de suero fisiológico. Al ir hinchándose hasta
alcanzar el volumen deseado irá provocando la expansión del
cuero cabelludo, y por lo tanto aumentando la superficie con
pelo. Requiere, como es lógico, dos intervenciones, una para
colocar el expansor y otra para retirarlo.
En nuestra piel tenemos células madre epidermales que son las
encargadas de producir los folículos pilosos y las glándulas
sebáceas. Cuando la piel envejece el número de folículos
pilosos disminuye y el número de glándulas sebáceas aumenta,
por lo que la piel se vuelve más grasienta, originando la
alopecia o pérdida del cabello.
Según un
estudio, el
gen Smad7
es el
responsable de que esto ocurra, ya que con la edad la
expresión de este gen se incrementa, y el estudio demuestra
que aumentando la cantidad expresada de este gen, la piel se
vuelve grasienta, con mayor número de glándulas sebáceas y
menor cantidad de folículos pilosos, lo que da origen a la
alopecia. |