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En sus inicios, constituía una técnica dolorosa y
desagradable. En una sesión podían clavar más de cien
pinchazos al paciente mientras que hoy y gracias a los
avances tecnológicos en el mundo de la belleza es un
tratamiento sencillo muy eficaz y que puede aplicarse sin
agujas, aunque la mayoría sigue apostando por unos
pequeños pinchazos.
La mesoterapia consiste en la infiltración de pequeñas
cantidades de medicamentos alopáticos que desarrollan una
acción antagónica para combatir el problema del que se
trate y que puede ser muy diferentes de la celulitis y la
grasa, aunque es en estos campos donde consigue resultados
más espectaculares. El procedimiento es sencillo, rápido y
con escasas contraindicaciones.
Cada vez resulta más habitual su práctica sin
infiltración, por vía percutánea a través de la piel,
mediante sonoforesis (energía ultrasónica), electroforesis
(impulsos eléctricos) o luz pulsada.
Es importante informarse muy bien antes de seguir un
tratamiento de mesoterapia porque, como sucede con todos
los tratamientos de éxito, existen muchos imitadores y
profesionales poco recomendados. También existen clínicas
que viven de la fama conseguida hace más de treinta años y
que apenas han evolucionado.
Como la forma de aplicación del tratamiento es sencilla,
el secreto está en la tecnología o en la calidad de los
aminoácidos
que se aplican y que resultan difíciles de identificar a
una persona común por lo que habrá que acudir a clínicas y
profesionales de toda garantía y esto no corresponde
siempre con la fama de los mismos.
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