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El Zodíaco Chino puede considerarse
como un espejo que refleja la relación de las energías cósmicas
con cada persona. La energía particular de cada sujeto se
encuentra representada por uno de los doce animales del horóscopo
chino y su lugar en el Zodíaco se encuentra determinado por su
fecha de nacimiento. Estas energías toman cuerpo según nuestro
comportamiento y nuestra percepción del mundo. Son fundamento de
algunos de los aspectos más relevantes de nuestra personalidad.
Incluyen cualidades como la persistencia, la sensibilidad y la
capacidad de adaptación. El
Horóscopo Chino no se basa en los ciclos solares como los
horóscopos tradicionales occidentales, si no en los ciclos de la
Luna, por lo tanto sus años son lunares, cada uno de ellos
comprende doce lunas nuevas y una decimotercera cada doce años,
por lo cual, un nuevo año jamás coincidirá con la misma fecha del
año anterior. El ciclo zodiacal es de doce años y no de doce
meses, y los signos se continúan siempre en el mismo orden, siendo
representados por animales, los 12 animales del Zodiaco Chino, que
ejercen una influencia en la vida, el destino y el carácter de los
seres humanos, posiblemente las creaciones más conocidas — y
también menos entendidas — del antiguo arte de los astrónomos
imperiales.
Actualmente es sencillo obtener un
opúsculo sobre los animales, que nos proporciones de manera breve
datos sobre nuestra idiosincrasia, aconsejándonos qué sujeto, de
acuerdo con el animal que los defina, son los idóneos para
convertirse en nuestra pareja, o de quien hemos de protegernos, o
prediciendo la ventura que vamos a tener durante el año en curso.
Pero, para captar correctamente el sentido de los animales tenemos
que considerarlos como símbolos espirituales que conforman
cualidades afines a nuestra personalidad. Estas cualidades no
resultan siempre manifiestas en la vida diaria, pero siempre están
allí, actuando en forma de fuerzas secretas.
Los animales del horóscopo chino
pueden resultar altamente prácticos y hablarnos sobre quienes
somos y sobre quienes son los demás. El uso de los animales se
remonta a la época de los emperadores de la dinastía Han, que
gobernó durante cuatro siglos, entre los años 206 AC y 220 DC. Sin
Embargo, se cree que tienen origen en tiempos del emperador Qin
Shi Hugandi, que reinó entre el 221 y el 210 AC. En aquel tiempo,
China era un país fundamentalmente agrícola, y las predicciones de
los astrólogos de la corte para regular las tareas esenciales como
sembrar y cosechar, debían comunicarse a las comunidades de
granjeros que eran analfabetos, de aquí que se usara un sistema
universal como son los animales.
Para llevar a cabo sus
predicciones, los antiguos astrólogos imperiales organizaban
equipos de observadores que tomaban detalladas notas basados en
los movimientos de las estrellas en el cielo nocturno. Estas
observaciones se comparaban con los hallazgos de los científicos
que estudiaban las leyes de la naturaleza. Al principio, todos
esos estudios y predicciones se encontraban reservados
exclusivamente a la corte imperial, aunque ahora ya no es así, la
predicción astrológica sigue siendo un misterio, y a pesar de que
el calendario anual chino es usado ampliamente en la cultura china
actual, sólo un minúsculo grupo de personas ha estudiado sus
principios más profundos y relevantes. |
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Los Mayas sincronizadores galácticos
nos legaron un sistema complejo, el Tzolkin un calendario basado
en el movimiento de la luna, ella con sus cuatro fases de 7 días
de duración cada una conforman un movimiento armónico de 28 días
por luna, lo que hace un total de 13 lunas por año o 364 días de
rotación de la tierra en su órbita, dejando un día llamado día
fuera del tiempo o día verde, que es el salto a una octava
superior una vez por año pues los sistemas galácticos tienen su
movimiento en forma helicoidal y no circular.
Este calendario o sincronizador
galáctico es siempre eterno y su forma o plantilla es una
estructura armónica que representa el tiempo natural, utilizando
este calendario acompañamos a la naturaleza en su flujo evolutivo
y ella nos acompaña a nosotros.
Respetando este flujo de energía
accedemos a la ley del mínimo esfuerzo, que significa con el menor
uso de energía obtener el mayor resultado. Los mayas siempre se
fijaban en el movimiento de la luna nunca iban a sembrar en un
tiempo donde se debía cosechar, siempre se fijaban las
características de cada luna para saber que hacer. |