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Normalmente son cremas con
extracto oleoso de nuez (entre el 2 y el 4 por ciento),
aceite de zanahoria (betacaroteno) o extracto de té, que
inciden en la coloración de la piel tiñendo las células
epidérmicas. Existe
otro tipo de sustancias que colorean la piel de manera
superficial por su acción sobre la queratina gracias a la
dihidroxiacetona (DHA).
La oxidación es mayor o
menor según la cantidad de aminoácidos de la epidermis y
de su ph, por ello algunas personas consiguen un tono más
oscuro que otras. La aplicación de un producto que
contiene DHA debe realizarse de manera cuidadosa y
homogénea para evitar la coloración cutánea irregular, ya
que tiende a acumularse en las células muertas.
Los bronceadores, por su
parte, son sustancias que inciden en la coloración de la
piel de manera artificial estimulando la síntesis de
melanina.
A diferencia del
autobronceador, el bronceador previene los efectos
perjudiciales del sol, ya que la mayoría contiene filtros
que protegen de las radiaciones nocivas. Entre este tipo
de sustancias se encuentra la tirosina, aminoácido que
participa en la formación de melanina.
Es imprescindible que estos
productos cuenten con filtros solares, sustancias capaces
de reflejar o absorber parte del espectro de la radiación
solar. Por ello, dependiendo del filtro que posean
protegen de cada tipo de radiación en distinta medida. |