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“A diferencia de otras poblaciones, la carne vacuna
integra en forma relevante la dieta de la población
argentina, contribuyendo con diferentes nutrientes que
ayudan a una dieta saludable”, asegura el Dr. Jorge
Belardi director del Departamento de Cardiología Clínica,
Cardiología Intervencionista y Terapéuticas Endovasculares
del ICBA.
Numerosos estudios que han comparado directamente el
efecto de carnes magras rojas (vacuna o porcina) con
carnes blancas magras (ave o pescado) han demostrado
efectos similares de esas carnes en las concentraciones
lipídicas de personas con valores de colesterol desde
normales a elevados. A pesar de esta evidencia, existe
controversia acerca de la relación entre su consumo y el
efecto sobre los diferentes factores de riesgo de la
enfermedad cardiovascular.
El objetivo del estudio
Los objetivos de este estudio fueron analizar por un lado
los efectos sobre parámetros clínicos en seres humanos
adultos sanos alimentados con planes de alimentación que
incluían carnes elaboradas a través de distintos sistemas
de producción: Pastoril, Feed-lot y mixta y por otro
comparar los resultados de los parámetros clínicos
observados durante el estudio con respecto a los
parámetros clínicos iniciales.
La muestra
El estudio fue realizado entre febrero y diciembre del
2006. De 200 aspirantes se seleccionaron 48 participantes,
24 eran hombres y 24 mujeres que cumplieron con los
siguientes criterios de inclusión: ser mayores de 21 años,
estar presuntamente sanos, estar libres de enfermedad
cardiovascular y tener un colesterol menor de 240 mg/dl.
Los 48 participantes siguieron 3 planes de alimentación
que incluían 56 comidas mensuales, 27 de ellas con carne
vacuna, cantidad que representa el consumo promedio de la
población Argentina.
El aporte energético de los planes de alimentación fue de
1800 Kcal. para las mujeres y de 2400 Kcal. para los
hombres en el primer período. Se incluyeron 150 gramos de
carne vacuna (cantidad de gramos listos para consumir y
sin hueso) para mujeres y 200g para los hombres, y se
incrementó a 2800 calorías para los hombres con 200 gramos
de carne vacuna en los períodos restantes.
Los diferentes menús fueron diseñados y preparados bajo
supervisión nutricional.
Cada individuo consumió, durante 4 semanas, cada uno de
los tres planes de alimentación, que variaban únicamente
en las características de la carne, es decir, durante el
primer periodo la carne era de tipo pastoril, en el
segundo feed-lot en el tercero mixta y durante el cuarto
periodo los participantes repetían uno de los tipos
anteriores con el fin de contar con estimaciones en igual
número de los efectos directos y los efectos residuales
que ellas pudieran producir.
Entre cada plan de alimentación existió un período de 21
días de descanso. La duración del período de estudio fue
de 25 semanas y al final de cada período se realizó un
examen clínico y nutricional para determinar el índice de
masa corporal (IMC), masa grasa libre, masa grasa, agua
corporal total, masa proteica, masa muscular y glucógeno.
Se efectuaron tomas de sangre para determinar:
hematocrito, hemoglobina, glóbulos blancos,
eritrosedimentación, glucemia, urea, creatinina, ácido
úrico, ionograma sérico, colesterol total, colesterol HDL,
colesterol LDL, triglicéridos, alfa lípidos, beta lípidos,
pre beta lípidos, aspecto del suero y quilomicrones,
vitamina B 12, vitamina B 6, vitamina E, zinc y
beta-caroteno y la composición de ácidos grasos de los
lípidos séricos 14:0, 15:0 +14:1, 16:0, 16:1, 17:0, 17:1,
18:0, 18:1 trans, 18:1cis9, 18:2 omega 6, 18:3 omega 6,
18:3 omega 3, CLA, 20:3 omega 6, 20:4 omega 6, 20:5 omega
3, 22:4 omega 6, 22:5 omega 3, 22:6 omega 3, omega 3
total, omega 6 total, ácidos grasos monoinsaturados,
ácidos grasos poliinsaturados y ácidos grasos saturados.
Resultados
No se observaron diferencias significativas en los
parámetros clínicos de los participantes entre los tres
planes de alimentación. Se observó una tendencia a
aumentar las reservas de omega 3 en los individuos que
recibieron planes con carnes elaboradas con el sistema
pastoril y de omega 6 en los individuos que recibieron
planes con carne elaborada con el sistema feed-lot.
Cuando se compararon los parámetros clínicos obtenidos
durante el estudio con respeto a los parámetros basales se
observó un descenso significativo de la glucemia basal en
ayunas, del colesterol total y del colestrol LDL, e
incrementos en los valores de vitamina E y beta-caroteno.
En conclusión, en el contexto de un plan de alimentación
equilibrado con un valor calórico adecuado a su actividad
que incluye 27 veces carne (150 grs. / hombre y 200 grs. /
mujer, bola de lomo, nalga de adentro con tapa, peceto,
lomo con cordón, corazón de cuadril y bife angosto) se
observa que no sólo no produce alteraciones metabólicas
significativas, sino que por el contrario parece asociarse
a parámetros metabólicos beneficiosos como el descenso de
la glucemia, del colesterol total y del colesterol LDL.
Por Leonardo Coscia |