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¿Cómo funciona?
La depilación termoquímica persigue la progresiva
degeneración y atrofia de las células de la raíz hasta
conseguir la desaparición del pelo. El éxito de este
proceso lo determinan la fisiología del pelo que se va a
someter a la depilación, los factores hormonales, la
elección del método y su correcta ejecución.
Utensilios, productos y aplicación
En el centro de estética donde te realices este tipo de
depilación, deben contar con un producto químico con
actividad tricoatrófica, un sistema de termoterapia y un
sistema mecánico de eliminación del vello, como pueda ser
la cera, preferiblemente que sea de baja temperatura de
aplicación. El producto químico actúa sobre las células
germinales del pelo para producir su neutralización y, de
esta forma, su progresiva degeneración y atrofia.
La aplicación de calor en la depilación termoquímica,
tiene una doble finalidad: favorecer la penetración del
producto químico en las células germinales, en las que va
a actuar; y, por otra, catalizar y potenciar la acción de
dicha formulación. El sistema de termoterapia más
apropiado para la depilación termoquímica es un sistema de
calor superficial, que actúe siempre en la superficie
cutánea y de calor controlado -entre 37 7 44 º C. Si el
calor es superior significaría la inactividad de los
compuestos activos, y por tanto, la ineficacia del método.
Tipos de depilación termoquímica
Podrás encontrar dos tipos de mecanismos que permiten la
aplicación del calor.
Uno es mediando sondas, que se emplea en zonas no muy
extensas con un pequeño aplicador en constante movimiento
hasta que logra la penetración del producto.
Y el otro se realiza mediante anchas bandas de
termoterapia, que eliminan el vello en zonas extensas, a
la vez que permite un tratamiento simultáneo en varias
partes del cuerpo. |