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Debido a esta producción de
sustancias, la mayoría de las halitosis tienen su
origen en la cavidad oral como uno de los
primeros síntomas de un problema de encías y
asociado a una higiene oral escasa, presencia de placa y
sarro. El
peor evaluador del mal olor es el propio individuo y los
estudios han demostrado claramente la incapacidad de la
propia persona para medir la magnitud de su halitosis. A
menudo, las personas que sufren halitosis toman conciencia
de este problema cuando un familiar, un compañero de
trabajo o un amigo se lo hacen saber. Algunos de los
síntomas más frecuentes son:
- Presencia de una capa
blanca o amarillenta en la lengua.
- Boca seca, saliva
espesa, lengua ardiente.
- Sabor desagradable por
la mañana.
- Peor después del consumo
de alcohol, tabaco, café, productos lácteos o dulces.
- Las personas del entorno
me ofrecen chicles o pastillas de menta muy a menudo.
- La gente aparta la cara
o da un paso atrás.
- Sabor ácido, amargo o
metálico persistente.
Tratamiento
del mal alientoHoy en día
se puede medir objetivamente los olores que se originan en
la cavidad oral mediante la utilización de herramientas de
alta tecnología, uno de ellos es el cromatógrafo de gases,
un instrumento de medición que registra la concentración
de los diferentes compuestos de sulfuros volátiles
pudiendo así hacer un buen diagnóstico del origen de la
halitosis.
Es importante que
el dentista diagnostique la procedencia del problema
y remita al paciente al médico especialista más adecuado.
Muchas veces el mal aliento
no se diagnostica correctamente atribuyéndolo
injustamente a una enfermedad del estómago, a una pulmonía
o una sinusitis. Se ha comprobado que el mal
aliento se origina en un 90 por ciento de los casos
en la boca y no en el aparato digestivo,
los senos nasales o los pulmones.
Está también demostrado que
la verdadera causa del mal aliento se debe a
compuestos sulfurosos producidos por bacterias
anaerobias que viven en la superficie de la lengua y la
garganta. Este grupo de bacterias sobrevive y prolifera en
un ambiente oral carente de oxígeno. Por ello estas
bacterias se sitúan en zonas de la cavidad oral donde el
oxígeno llega difícilmente como la encía que hay entre los
dientes, la parte trasera de la lengua y la faringe, entre
los dientes, las bolsas periodontales y otros sitios
difíciles de limpiar.
Prevenir el mal
aliento
-
Cepíllese los dientes por lo menos dos veces todos los
días con una crema dental con flúor.
-
Asegúrese de cepillarse a lo largo del borde de la encía
al igual que en todas las superficies de los dientes.
- Use el
cepillo de dientes para limpiarse la superficie de la
lengua.
- Pásese
seda dental por lo menos una vez al día para remover la
comida que queda atrapada entre sus dientes.
- Evite
ciertos alimentos que hacen que le dé mal aliento, como
la cebolla, el ajo y el pastrami. Las bebidas que
contienen alcohol con frecuencia causan mal aliento.
- Evite
usar productos derivados del tabaco.
-
Algunas veces una boca seca puede tener un olor
desagradable.
- Vaya a
ver a su dentista dos veces al año para que le limpien
los dientes.
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