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La mayoría de las personas
para controlar el exceso de peso son como los fósforos, un
rápido resplandor, un poquito de calor y una explosión
momentánea de energía.
Solo tienen una meta: perder
kilos, pero esta meta es sólo el comienzo de un verdadero
plan para controlar el exceso de peso. Por eso, hay que
establecer un compromiso, un plan en el que se acuerde el
logro de beneficios en el tiempo.
Adoptar un estilo
de vida saludable, con cambios en los hábitos
alimentarios, como reducir el consumo de azúcares, dulces,
grasas, fritos; moderar el tamaño de las porciones, puede
ser una buena idea.
En forma lenta
Además es muy importante
combinar la dieta con la realización de ejercicio físico,
preferentemente todos los días de la semana.
La mejor manera de perder
peso es hacerlo lentamente, de manera sostenida y basado
en una alimentación equilibrada.
La dieta ideal es la que
está balanceada de acuerdo con las asociaciones
científicas como la Asociación Dietética Americana o la
Asociación Americana del Corazón, que son las que ofrecen
unos buenos lineamientos en este sentido. Lo mejor es
acudir a un profesional en el área para mantener o lograr
la reducción de peso. Siempre acudir al especialista,
porque lo que le sirve a una persona no le sirve a otra.
Muchas veces, dejar de
comer tampoco implica la reducción de peso porque hay
situaciones del metabolismo que se acomodan a una
determinada alimentación y a pesar de que la persona coma
poco, no va a reducir de peso.
Una meta saludable es
reducir entre una a dos unidades el índice de masa
corporal, aproximadamente 4.5 a 7.5 kilogramos por debajo
del peso actual, para disminuir los riesgos de enfermedad
y mejorar los problemas de salud.
Según la Organización
Mundial de la Salud, la pérdida máxima de peso por semana,
no debe ser más de un kilogramo, y enfatiza que
reducciones de 500 a 700 gramos facilitan estabilizar el
peso a largo plazo. Esto significa bajar en un mes entre
dos, tres o cuatro kilogramos, dependiendo del seguimiento
de la dieta y de la periodicidad de la actividad física.
La meta para el peso debe
ser realista. Por lo tanto, cada persona debe hacerse
promesas que pueda cumplir y que sean el resultado del
cambio de sus hábitos. Con este fin la Asociación
Americana de Dietética define que lo más importante en el
control de peso es lograr un peso saludable.
Este peso lo define la
Asociación Americana como el que resulta de la adopción de
una conducta alimentaria y la práctica del ejercicio de
manera sostenida, lo cual se manifiesta por la reducción
del riesgo de enfermar y una sensación de energía y
bienestar.
De acuerdo con esta
definición, la reducción de peso debe estar enfocada a
mejorar la salud, lo cual se evalúa cuando se reduce el
índice de masa corporal en una o dos unidades, de las que
se tenían cuando se inició el programa de control de peso.
Bajar de peso es un proceso
que requiere de la asesoría nutricional, por un
profesional, el cual evalúa según las condiciones de edad,
sexo, actividad, salud y hábitos alimentarios.
Recomendaciones
Rebajar de peso es un
proceso y como tal hay que graduarlo y hacerlo parte de la
vida diaria. Es por eso que se recomiendan una serie de
principios que le ayudarán en el logro de los objetivos
propuestos, según indicó Magnolia Escobar Castrillón.
Así, por ejemplo, existe un
control de los estímulos, en las compras, los planes y las
actividades.
En las compras, adquiera
los alimentos después de haber comido. Compre con una
lista. Evite alimentos listos para comer. No lleve más
dinero del necesario.
En cuanto a los planes,
planee limitar el consumo de alimentos. Haga ejercicio en
vez de estar consumiendo mecato. Consuma las comidas y
refrigerios en horas fijas. No acepte alimentos ofrecidos
por otros.
Entre las actividades,
prepare estrictamente lo necesario. Almacene los alimentos
donde no los vea fácilmente. Sirva todos los alimentos en
un mismo plato. Emplee platos y utensilios más pequeños.
Párese de la mesa en forma inmediata después de comer.
De modo que siga la dieta
que le prescriba el especialista y tenga muy presentes sus
consejos a lo largo de la vida.
Claves para
realizar una buena dieta
- Ser sensato en cuanto al
propósito de reducción de peso.
- Realizar actividad
física, mínimo tres veces por semana.
- Tener un plan
alimentario orientado por un profesional en este campo.
- No omitir ninguna
comida, realizar mínimo tres comidas al día.
- No tomar medicamentos
sin prescripción médica. Los medicamentos son
específicos para cada tipo de persona, de sobrepeso y
obesidad. Tampoco ingerir bebidas o batidos, sin la
orientación médica.
Dietas “de moda”
Hay dietas que están de
moda y se promocionan en publicaciones y libros.
Entre ellas está la
dieta Athinks, que es baja en carbohidratos,
buena para reducir de peso, pero normalmente es muy alta
en grasas, y no tiene los beneficios que se requieren en
el área de la salud.
También hay una muy de moda
que se conoce como la dieta South Beach,
la cual propende por una alimentación balanceada, pero
cuando se van a ver las recetas, se encuentra con una gran
cantidad de productos que no se hallan en el mercado, lo
cual la hace poco práctica.
Ideas bajas en
calorías
- Prefiera los alimentos
bajos en grasas y sin azúcar, denominadas generalmente
light. Por ejemplo, el pescado, el jamón bajo en grasa,
leche descremada, queso blanco bajo en grasa.
- Observe que los jugos o
bebidas refrescantes no tengan azúcar o que la hayan
sustituido por endulzantes.
- Lea las etiquetas para
cerciorarse sobre el contenido de calorías.
Consecuencias
negativas de algunos planes
Los planes alimentarios que
son muy restrictivos empiezan a generar ansiedad en los
pacientes por comer algún alimento, lo que conduce a que
se produzca irritabilidad. Si son muy restrictivas pueden
conducir a problemas de desnutrición.
Un ejemplo de este
problema está en suprimir las harinas, pero resulta que
los carbohidratos son fundamentales porque mantienen el
nivel de glicemia (azúcar) en la sangre y si hay ausencia
de glicemia aparece la ansiedad. |