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Por este mal entendimiento, sucede que mucha gente consume
alimentos para diabéticos porque el rótulo dicen
“dietético”, pero ese tipo de alimento no es “diet” en el
sentido que ellos creen, sino que se elaboró con gluten
para ser apropiado para las personas con este
padecimiento.
Por otro lado están los alimentos descremados, también
dietéticos, destinados especialmente a pacientes con
problemas de colesterol o de triglicéridos alto.
¿Qué inconveniente hay en que una persona consuma
alimentos preparados para dietas relacionadas con una
patología que esa misma persona no padece? Ninguno
demasiado grave. Lo que pasa es que, a veces, estos
alimentos generan sus propias consecuencias y la gente no
lo sabe.
La persona puede sentir algún trastorno orgánico, y no
sabe que es debido a un alimento “dietético” que está
consumiendo.
Por ejemplo, el gluten genera estreñimiento; entonces
puede ser que la persona que lo consuma no tenga la
evacuación habitual, o aquella que se produce cuando se
consumen alimentos ricos en fibras.
Y en el caso inverso es el de aquellas personas que
consumen alimentos dietéticos ricos en fibras, sin saber
que estos alimentos no están indicados para los pacientes
que tienen problemas intestinales, colon irritable o
divertículos.
Light no es lo mismo que dietético
Entre los alimentos dietéticos podríamos ubicar a los
descremados. Los light, en tanto, son los que tienen bajo
contenido de hidratos de carbono, es decir aquellos que
traen edulcorante artificial para reemplazar a los
azúcares simples.
Una pregunta frecuente es hasta qué punto son
recomendables los alimentos con edulcorantes artificiales.
Es recomendable que hasta los 15 años los niños no
consuman edulcorantes artificiales, excepto que se trate
de un paciente diabético infantil. Tampoco las mujeres
embarazadas, porque a través de la sangre se estaría
perjudicando al bebé que está en crecimiento.
Muchos alimentos contienen edulcorantes porque son más
baratos que los azúcares. A veces sin saberlo, una persona
consume alimentos con edulcorantes, y pueden exceder la
dosis recomendada, que no debiera superar aproximadamente
los 150 miligramos diarios. Es por eso que se debe
leer los rótulos de los envases.
El peligro del consumo excesivo de edulcorantes
artificiales depende del tipo de edulcorante que se
consuma. Se habló mucho de los ciclamatos, y en la mayoría
de los congresos y jornadas de nutrición se sigue
insistiendo en que no hay que consumir edulcorantes con
ciclamatos. No porque esta sustancia sea peligrosa por sí
misma sino porque, podría actual como cancerígena sumada a
otros alimentos también promotores del mismo problema.
Las dietas
Como dijimos al principio, una dieta no significa
necesariamente adelgazar y, por otra parte, implica un
cambio de conducta en la vida. En ese sentido, es
importante incorporar algunos hábitos con respecto a los
alimentos.
El primero de ellos es obtener información sobre los
productos: leer los rótulos para saber qué contienen
exactamente.
Saber la procedencia, asegurarse de que no esté rota la
cadena de frío y no seleccionar un alimento porque diga
“descremado” sino en función de la cantidad de grasa que
el rótulo indica.
Es importante también elegir con cuidado la carne a
consumir. Con respecto al pollo producido industrialmente,
por ejemplo, si bien todavía no hay nada demostrado, se
han observado casos de aumento precoz del ácido úrico en
personas que consumen excesivamente ese tipo de carne. En
ese sentido, es preferible consumir los pollos de campo.
También se ven pacientes que tienen precozmente el
colesterol alto o los triglicéridos altos, y esto puede
relacionarse con que las carnes rojas que están
consumiendo no provienen de vacas de campo abierto, que
caminan y tienen carnes magras, sino que viven en
cautiverio. Es recomendable elegir los cortes de carne
magros, como cuadril, nalga, bola de lomo, peceto, que
tienen la grasa visible y uno puede eliminarla
completamente antes de cocinar. |